jueves, 17 de febrero de 2011

Ciudad rural sustentable: erradicar la pobreza a cambio de casa nueva


Por Hanako Taniguchi

Santiago el Pinar: ¿casas nuevas, vida nueva?

Los suelos de esta tierra que se volvían lodo por la lluvia y la humedad, y las paredes de madera con huecos y negras por el humo de los fogones, están a punto de desaparecer deSantiago el Pinar, municipio chiapaneco con uno de los índices de pobreza más altos del país.

Viviendas pintadas de verde, rosa, amarillo y azul, que en menos de 50 metros cuadrados juntarán dos habitaciones, estancia y baño con agua potable, electricidad y estufas de gas, sustituirán el paisaje que durante años fue reflejo de la miseria del tercer municipio más pobre de México.

Con la construcción de la segunda ciudad rural sustentable en la entidad –la primera fue inaugurada en el poblado de Nuevo Juan del Grijalva en 2009– el gobierno del estado busca mejorar la calidad de vida de los casi 5,000 pobladores que hablan más tzotzil que español y que venden café para sobrevivir una parte del año y completan sus ingresos recolectando fruta para agricultores en el norte del país o trabajando como albañiles.

A pesar de esto, dejar las viviendas erigidas en terrenos que heredaron de sus ancestros no es algo a lo que los pobladores hayan accedido sin dificultades. Los secuestros que denunció la constructora son ejemplos de las complicaciones que se presentaron en el proceso de edificación de la ciudad rural sustentabel en Santiago el Pinar.

El proyecto implicó la remodelación y la mejora de 489 viviendas, la edificación de otras 465 nuevas, y el establecimiento de escuelas, clínicas e iglesias.

Tras su inauguración, se introducirán nuevas actividades productivas como la cosecha de rosas, el procesamiento y empaquetamiento de café, y una ensambladora de carritos para la venta de hot dogs, frutas y elotes.

El gobierno estatal financió el 60% y el gobierno federal, el 40%, de casi 400 millones de pesos. Fundación Azteca, organización privada vinculada a Televisión Azteca, la segunda cadena televisiva más grande del país, también donó recursos, explicó Alejandro Gamboa, titular del Instituto de Población y Ciudades Rurales de Chiapas.

¿Qué son las ciudades rurales sustentables?

Erradicar la pobreza y reubicar a las poblaciones que viven dispersas y lejos de servicios básicos como clínicas, escuelas y templos religiosos son los objetivos que el gobierno chiapaneco busca con las ciudades rurales sustentables.

El Instituto de Población y Cuidades Rurales explica en su página de internet que el "crecimiento poblacional en Chiapas se ha dado de manera anárquica y desordenada".

De 1970 a 2005 se crearon 11,646 nuevas localidades en el estado que hace frontera con Guatemala, lo que equivale a la creación de una localidad nueva por día, según la dependencia.

"A este universo poblacional profundamente disperso, se suma una accidentada orografía que dificulta el otorgamiento y la dotación de servicios e infraestructura para el desarrollo, en detrimento de la calidad de vida de la población", explica el órgano estatal.

En 2009 se inauguró la primera ciudad rural sustentable en Nuevo Juan del Grijalva y para finales de esta semana se prevé la inauguración de Santiago el Pinar.

Una de las tareas más complejas ha sido convencer a la gente para que dejara sus antiguos hogares para reubicarse en lo que el gobierno estatal define como viviendas que les permitirán tener una "mayor calidad de vida".

"¿Cuál es la parte difícil? Es el amor que le tiene la gente a su tierra. La tierra donde nacieron, crecieron, sus barrios, sus colonias, sus propios santos. Cada una de estas comunidades tiene sus propias características", dijo Alejandro Gamboa, titular del Instituto de Población y Ciudades Rurales.

Con estas ciudades se pretende que las comunidades sean parte de proyectos productivos. Al participar en actividades como el ensamblaje de carritos para venta de hot dogs o tacos, se prevé que los pobladores que sean parte reciban salarios que van desde 3,700 hasta 8,000 pesos mensuales.

Gamboa explicó que el gobierno acompañará a las poblaciones de las ciudades rurales sustentables hasta que los proyectos productivos estén consolidados totalmente.

Adiós a las casas de madera

Materiales de aspecto frágil, espacios que dan la "sensación de encierro" y desconocimiento sobre cómo usar estufas de gas son algunas de las preocupaciones de los habitantes del Santiago el Pinar, según los agentes municipales, autoridades locales que representan a los pobladores.

A Mario Méndez, agente municipal del poblado de Pusilhó, le entregaron las llaves de su nueva casa hace unos días; no se ha querido mudar porque contrario a lo que les prometieron, no les han instalado ni agua potable ni gas ni electricidad.

En Santiago el Pinar convivirán católicos, evangélicos y zapatistas. Méndez asegura que todos están de dispuestos a exigir que se les cumpla con lo que se les prometió.

Diego Gómez, cafetalero y padre de dos hijos, espera que con la inauguración de la ciudad rural su vida mejore.

"Por mi café me pagan entre 45 y 50 pesos el kilo y eso nos da para vivir máximo cinco meses. El dinero para los otros siete meses ha salido de que me voy a recolectar uvas a Hermosillo (al noroeste del país). Yo ya no quisiera ir".

Su familia será una de las 116 que reubiquen en el nuevo fraccionamiento, que se acabará de construir a mediados de febrero. Le preocupa que por la fragilidad de los materiales, las casas se vayan a desgastar pronto. El gobierno estatal calcula que, con un buen mantenimiento, las casas deberían seguir en pie dentro de 30 años. Fuentes de la constructora aseguran que 10 años es lo que duraría la esctructura.

Diego ha dedicado las últimas semanas a desalojar su vieja casa de madera. En el patio se puede ver un montículo de café que ha puesto a secar para venderlo este año.

Una construcción entre deslaves y secuestros

Miembros de Grupo Indi, empresa encargada de pavimentar las calles, edificar las escuelas, los corredores comerciales, los templos de culto religioso y la clínica, dicen que la construcción de esta ciudad rural sustentable ha sido uno de los proyectos más difíciles en los que han participado.

Además de lidiar con condiciones climatológicas extremas –mucha lluvia y neblina pesada que dificultaron el avance de las obras– tuvieron que enfrentarse a algunos habitantes queno dudaban en secuestrar a los arquitectos e ingenieros para garantizar que el gobierno del estado cumplieran con sus promesas.

"Hemos tenido muchos enfrentamientos, no por nosotros, porque nosotros nos hemos hecho el propósito de no contestarles, de ignorarlos. Va una persona caminando y lo van ofendiendo", cuenta José Antonio Ibarra González, encargado de la obra.

"Cuando las personas no se han aguantado y les han contestado, he tenido que retirarlos porque los empiezan a buscar y a atacar".

Alejandro Camacho, arquitecto del Grupo Indi que estuvo encargado de la obra durante los primeros cuatro meses, fue secuestrado por los habitantes que pedían que a todos se les dieran las mismas cosas. Estuvo encerrado en un salón durante unas cinco horas. Tras la experiencia, cuenta, se esforzó para aprender frases en tzotzil para generar más cercanía con la población.

"Al recorrer las casas de cada habitante de cada barrio, se daban cuenta de que a alguien le iban a hacer tres cosas (como parte de la construcción de las nuevas casas), a otros cinco, a otros dos, y dijeron, yo quiero lo mismo para todos. Empecé a negociar con el agente pero no estaba de acuerdo y se empezó a reunir su gente y llegó un momento en el que comencé a tener roces con ellos", narró a CNNMéxico al contar cómo es que acabó encerrado.

La empresa calcula que ha perdido alrededor de cinco millones de pesos como consecuencia de robo de material y estructuras que tuvieron que improvisar para contener deslaves.

Los antecedentes: Nuevo Juan del Grijalva

El 4 de noviembre del 2007, la localidad de Juan del Grijalva desapareció bajo un cerro que se desgajó sobre el río Grijalva, a unas cuatro horas de San Critóbal de las Casas. No dejó de llover en varios días, y el desastre dejó 22 muertos y 1,740 habitantes damnificados.

El gobierno estatal decidió entonces construir la primera ciudad rural sustentable en una zona aledaña y más segura. La nombró Nuevo Juan de Grijlava.

Las cuatro vacas y la casa en la que vivían Domingo Sánchez, su esposa y sus dos hijos, quedaron enterradas bajo tierra. Ahora, es dueño de un mini súper de Nuevo Juan del Grijalva en el que vende tortillas que guarda en una hielera, refrescos, rastrillos, aspirinas, papas fritas, trapos y escobas, entre otros artículos domésticos y comida.

"Aún no me adapto, después de año y medio de vivir aquí y comenzar a atender esta tienda. Me hace falta libertad, antes me daba tiempo para hacer deporte y tenía mejores ingresos, pero desafortunadamente lo perdí todo y no tengo a donde ir", dice mirando el cuaderno donde apunta las ventas diarias.

Explica que sus ingresos diarios nunca sobrepasan los 900 pesos y le sobra lo justo para pagar 3,500 pesos de luz cada dos meses, además de los impuestos y el agua.

Al momento de la inauguración de la ciudad rural sustentable, el gobierno estatal les había dicho que no pagarían ni luz ni agua ni impuestos.

Domingo no es el único que se siente inconforme con este nuevo modo de vida. Moisés Juárez, de 42 años, confiesa que ha pensado más de una vez en regresar a su vieja casa. Él y su familia fueron evacuados por estar en zona de riesgo, pero a la casa no le pasó nada.

Se queja de que las viviendas de 60 metros cuadrados son demasiado estrechas y que las divisiones para las habitaciones lo hacen sentirse encerrado. Además, tiene que pagar mínimo 40 pesos diarios en transporte para poder ir a cuidar sus 10 reces.

Para fundar Nuevo Juan del Grijalva, los habitantes construyeron sus propias viviendasbasados en una maqueta que el gobierno les mostró. Las autoridades dicen que los pobladores estuvieron de acuerdo con el diseño de la casa en la que habitarían.

Los jóvenes como Yuriana Bouchot Gómez, de 17 años, dicen que ya no volverían a sus viejas casas, pues tenían que caminar por lo menos media hora para llegar a cualquier lugar. Además significaría abandonar sus tardes conectados al internet.

Yuriana cuenta que sus abuelos se regresaron a la montaña por no poder vivir "con el pendiente de dejar solas a las gallinas y a sus animales".

Nuevas ciudades rurales

Además de Nuevo Juan del Grijalva y Santiago el Pinar, las autoridades chiapanecas esperan alcanzar a inaugurar otras cuatro ciudades rurales durante la administración del gobernador Juan Sabines.

Dos de ellas, Jaltenango e Ixhuatán, podrían ser inauguradas este mismo año. Las otras dos, Soconusco y Copainalá, esperan que queden concluidas antes de 2012.

En todas las ciudades, el gobierno estatal asegura que ha escogido lugares con altos niveles de marginación y zonas que por su ubicación geográfica se encuentran en riesgo de resultar afectadas severamente por fenómenos hidrometeorológicos.

Alejandro Gamboa, titular del Instituto de Población y Ciudades Rurales de Chiapas, dice estar consciente de que algunos pobladores en Nuevo Juan del Grijalva han decidido dejar sus casas, pero que "no les podemos imponer nada".

La inauguración oficial de Santiago el Pinar está prevista para la tercera semana de febrero y las autoridades locales invitaron al presidente Felipe Calderón al evento.

Algunos habitantes, como Manuel Hernández, que apenas entiende algunas palabras en español, dijo desconocer de qué se trata el proyecto y que él seguirá viviendo como siempre en su casa de madera, donde duerme en el suelo y seca el café.

(Esta nota fue publicada en http://mexico.cnn.com/nacional/2011/02/14/santiago-el-pinar-casas-nuevas-vida-nueva)

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