domingo, 11 de septiembre de 2011

10 años

By: Graur Codrin
El 11 de septiembre del 2001 es una fecha histórica significativa tanto para el mundo occidental como el árabe. A las 8:46 de la mañana hora de Nueva York, un avión comercial chocó contra la torre norte del World Trade Centre y gracias a los medios de comunicación, el mundo entero era testigo de los atentados terroristas perpetrados por presuntos miembros de Al Qaeda.

En México eran las 7:46 de la mañana y yo apenas estaba abriendo los ojos para prepararme para mi primer día de trabajo como reportera en el periódico Reforma.

Fue ese día que yo me inicié como periodista. Sin saber qué hacer, me dirigí a la redacción como se me había indicado y llegué a las 10 am. Tras cruzar los escritorios vacíos de la mayor parte de los reporteros y editores, me paré frente al director de información, Pedro Pablo, y le dije que era nueva, que ya me había entrevistado Roberto Zamarripa, el editor de Nacional y que me había pedido que me reportara en la redacción para que se me asignara una orden de trabajo.

En un día como aquel en el que las pantallas de prácticamente todos los televisores del mundo no hacían más que repetir las escenas de los choques de los aviones era entendible que Pedro Pablo no supiera de inicio qué hacer con una persona recién contratada de 23 años, sin ninguna experiencia previa en el periodismo y que lo miraba con ansias de que le encargara algo espectacular en su primer día de trabajo.

Me quedé sentada a su lado unos 15 minutos mientras él hacía llamadas a diferentes dependencias de gobierno y asignaba coberturas a los reporteros encargados de seguridad pública y de relaciones exteriores. Yo realmente no tenía ninguna experiencia en medios de comunicación, así que no pude salir con alguna idea brillante sobre lo que podría hacer para apoyar en un día tan caótico.

Después de mucho pensarlo, Pedro Pablo me pidió que fuera a recorrer las casas de bolsa sobre Paseo de la Reforma para ver si percibía algún movimiento sospechoso de gente que en medio del pánico estuviera cambiando su dinero a monedas extranjeras como dólares o euros.

Salí corriendo de la redacción y tomé un taxi que me llevó hasta Reforma. Entendía como graduada de Relaciones Internacionales que no era cualquier día en la historia de la humanidad y si bien en el fondo sospechaba que no encontraría nada espectacular, cumplí con mi orden de trabajo y cuando le reporté a Pedro Pablo que nada raro estaba pasando, me dijo que me podía ir a casa.

Así fue como yo inicié en el periodismo.

Mis paso por el periódico Reforma fue fundamental en mi formación como periodista. Tuve la fortuna de contar con el apoyo cercano de grandes personajes y también hice grandes amigos que considero importantes en mi vida.

Yo dejé Reforma dos años y medio después, al argumentar que si bien el periodismo me apasionaba por permitirme ver de cerca tanto los procesos gubernamentales y políticos como sociales, yo no podía dejar de lado mi sueño de toda la vida de irme a estudiar una maestría al Reino Unido.

Después de eso pasé por la oficina de comunicación social de la Secretaría de Economía, estudié una maestría en Economía en la University Collegue London y pasé tres años más en Londres trabajando en la parte de producción de programas de entretenimiento para canales de televisión japoneses. En todos esos años, unos seis en total, no pude librarme de las ansias por volver a reportear y escribir y entrevistar a gente y estar en los lugares donde pasaban cosas que influían de alguna manera la realidad de un país o del mundo entero.

Fue así que después de muchos años de ausencia, decidí volver a una redacción. Ahora, en CNNMéxico.com

Al pensar en cómo me inicié y qué tipo de persona era cuando pisé por primera vez la redacción de Reforma, me pongo a pensar que hace 10 años decidí iniciar mi carrera como periodista, pese a que soy internacionalista y economista de formación, por la posibilidad de poder observar de cerca los fenómenos que yo había estudiado en la universidad.

Ahora, una década después, ya no me basta únicamente ser testigo de momentos "históricos". Ahora me mueve la posibilidad de ir a buscar historias y personajes para poder contar historias que puedan ayudar a entender mejor la realidad en la que vivimos y que parecer volverse cada vez más compleja de vivir.

Mi primera nota publicada ya con mi firma en Reforma fue una nota de tres párrafos más o menos un día después de mi entrada.


Admite Ssa carecer de vacuna para ántrax
Por Hanako Taniguchi

(12-Oct-2001).-

México no cuenta con vacunas contra el ántrax -enfermedad bacteriológica también conocida como carbunco- ni con la infraestructura para producirlas, reconoció Roberto Tapia Conyer, subsecretario de Prevención y Protección de la Salud, en el marco de la presentación de la Tercera Semana Nacional de Vacunación.

"No tenemos vacunas, y era el planteamiento que decían, que si está licenciada, no está recomendada la aplicación de vacunas, aunque existiera en estos momentos se ve muy difícil el que la cadena de producción pueda darse a nivel de aplicación, no es una vacuna que la apliquemos hoy y proteja mañana, así es que el nivel de eficiencia se ve bajo en ese sentido", explicó.

Anunció que se están reforzando los elementos de vigilancia epidemiológica, por medio de 
los centros de salud, así como por medio de la difusión de información a siete laboratorios como por medio de la difusión de información a siete laboratorios a nivel nacional para detectar a tiempo cualquier tipo de brote.

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